Thursday, May 24, 2018

Consentir el alma

Otra vez tengo ganas de belleza y alegría. No tanto de crearla como de recibirla. Estoy cansada. Mi espíritu necesita maravillarse, conmoverse, engrandecerse. Estoy abierta. Afortunadamente lo logré pronto. Ya no estoy enojada. Pero el agotamiento sigue ahí, físico y espiritual.

Necesito darme permiso de recibir. Sigo dando, porque no hacerlo empeora mi estado, pero también tengo que recibir más. Dejarme cuidar, amar, proteger.

No estoy fuerte para la guerra, y las batallas ya empezaron.

Tuesday, May 22, 2018

Riega mis desiertos



Estoy mortalmente herida de sinsentido. Sólo es una herida, sé que no me va a poseer por completo. Le esperanza es demasiado fuerte en mí. Pero aún así es dolorosa. 

Cuando pienso que ya te lo di todo, me pides más. Cuando siento que ya no puedo aprender nada nuevo, vuelves a retarme. Cuando mi alma vuelve a adormecerse por la cotidianidad, permites que el dolor me estremezca y la despierte. 

Me pregunto, ¿habrá algún modo en este mundo de sentir tu presencia clara y fuerte sin necesidad del sufrimiento? ¿Es mi vocación la del dolor? ¿Son los momentos de alegría breves pausas de paz entre tormentas?

No quiero vivir atormentada, quiero ser feliz y brindar felicidad a otros. Siento el espíritu cansado, ya no puedo (no quiero) luchar más. Sé que contigo lo puedo todo. Sin ti, hace mucho que me habría dejado vencer. Sé que voy a poder con esto también. Sólo te pido, ayúdame a querer

Mi voluntad es mía y sólo mía. Es lo que más respetas de mí, y te lo agradezco. Pero, por favor, hoy te pido que la muevas hacia ti, porque estoy muy enojada. Me siento herida, traicionada. Entiendo, entiendo en verdad, pero no lo siento. Mi corazón se rebela por alguna razón desconocida para mi mente. Quizás sólo sea cansancio. Estoy cansada de ser dócil, de aceptar tus planes, de renunciar a mis deseos mundanos y pasajeros. Tengo ganas de ser como los demás, de poder ilusionarme, de ir a un centro comercial a escoger ropita linda, de discutir nombres, de ser el centro de atención y de alegría en un baby shower...

Tonterías, tal vez, pero son bonitas. ¿Habrá modo de compaginar ese tipo de cosas con las visitas al hospital, con los momentos de angustia, con la incansable oración, con la inevitable lástima de la gente? Debe poderse. 

Hace menos de una semana vi a una familia llena de tu gracia celebrar la muerte de su mamá. Era una familia que sufría, evidentemente. La misa fue solemne y fue un momento doloroso, pero no fue un momento triste ni gris. Hubo risa. Hubo música. Hubo recuerdo, cariño, incluso alegría. Me sorprendió mucho, no lo puedo negar. Sobre todo porque no fue chocante. No me molestó ni me hizo sentir incómoda. Al contrario, me sentí consolada, esperanzada. 

Quiero ser así. Quiero esa gracia, esa capacidad de vivir alegría dentro del dolor y de contagiarla a otros. Pero cuando examino mi alma me doy cuenta de lo lejos que estoy de llegar ahí. El dolor está mermando mi capacidad de amor y apertura. Por favor, ayúdame a usarlo como un arma a mi favor y no en mi contra. Ayúdame, porque sólo tú puedes hacerlo. Yo ya estoy muy débil. Te lo dejo a ti. 

Hoy te entrego esta herida, este enojo y estos sentimientos tan confusos. Haz lo que tengas que hacer con ellos. Haz en mí según tu voluntad. 

Thursday, February 05, 2015

¿Madurez?

Estoy empezando a entender que la vida nunca va a ser fácil. Y eso no está mal.

Thursday, January 29, 2015

El peor mal

Es mucho peor cometer un mal que recibirlo. Al ser víctima, al menos te queda tu integridad. El dolor puede ser terrible, pero la conciencia queda tranquila. En cambio, cuando uno cede ante la debilidad, la cobardía o el vicio y genera dolor a otros, uno se rompe un poco por dentro. 

Asquearse de uno mismo es el peor tipo de dolor que he experimentado.

Tuesday, January 13, 2015

Escribirle a Dios

"Creo que he alcanzado, si no cierta sabiduría, quizá cierto sentido común. Me considero un escritor. ¿Qué significa para mí ser escritor? Significa simplemente ser fiel a mi imaginación. Cuando escribo algo no me lo planteo como objetivamente verdadero (lo puramente objetivo es una trama de circunstancias y accidentes), sino como verdadero porque es fiel a algo más profundo. Cuando escribo un relato, lo escribo porque creo en él: no como uno cree en algo meramente histórico, sino, más bien, como uno cree en un sueño o en una idea."
-Jorge Luis Borges

Estas vacaciones he vuelto a escribir mucho. No en blogs, sino en mis diarios personales. "Diarios" en plural, porque, por alguna razón, nunca he podido tener nada más uno. Tengo diferentes cuadernos de diferentes estilos y escribo en ellos según se me antoja. Hay días en los que siento ganas de escribir en hoja blanca con pluma fuente; hay días en los que me expreso mejor en las líneas con un poco de tinta china; y hay días en los que el papel reciclado y un simple bolígrafo son lo más adecuado. Supongo que depende del ánimo y de cierto placer físico que se obtiene al escribir sobre y con materiales diferentes.

He notado que últimamente mis escritos parecen más oraciones que reflexiones personales: estoy dialogando con Dios en mis cuadernos. Desde que lo hice por primera vez, me volví adicta a esta forma de usar mis letras. Ya no me gusta escribir sin un interlocutor, y Dios es muy bueno para escuchar mis desvaríos. Incluso a veces me contesta a través de mi propia pluma.

Originalmente no fue un ejercicio consciente, pero ahora se está volviendo una costumbre, esto de rezar por escrito. Le encuentro muchos beneficios. Uno de ellos, es que me ayuda a confiar en la providencia. Cuando leo diarios viejos, en los que cuento mis problemas e incertidumbres de hace algunos meses, me doy cuenta de que las cosas terminaron por solucionarse mucho más rápido y fácil de lo que pensaba en su momento. Escribirle a Dios me abre mucho, también. Me he vuelto muy sincera con mis letras. Como dice el buen Borges, ya no escribo para reproducir hechos nada más, sino principalmente para ser fiel a la verdad, para ser fiel a lo que creo.

Otra de las bondades de este ejercicio, y quizás la que más disfruto, es que me ayuda a recordar que Dios es persona. Dedicarle mis letras -y recibir sus respuestas por escrito- me ayuda a profundizar en mi relación con él y a evitar la tentación de pensarlo como un ente abstracto y alejado de mi vida cotidiana. Me siento acompañada, escuchada, comprendida... amada. 

La única desventaja que le encuentro a esto es que ahora se me está complicando rezar de otras formas, sobre todo con oraciones "hechas", como el Padrenuestro. Las digo, pero no las siento ni pienso demasiado. A lo mejor si las escribo podrían volver a significar algo. Habrá que hacer el experimento. 

Tuesday, November 25, 2014

Pensamiento random

La verdad, no me gusta para nada "El segundo sexo" de Simone de Beauvoir. Entre más lo leo, más errores científicos y argumentativos le encuentro. Sin embargo, reconozco que los problemas que plantea no sólo son legítimos, sino que fueron puerta de apertura a la discusión.

Éste es uno de esos libros cuya importancia histórica no radica en su calidad como producto final, sino en términos de su influencia. Si este libro no se hubiera escrito, quizás hoy yo no estaría aquí en el aula, dando clases a universitarios con una panza de seis meses de embarazo.

Monday, October 27, 2014

Exigencias de infinito




Me molesta sobremanera esa manía que tengo por juzgar mi trabajo cotidiano como si fuera poco. Diario termino el día sintiendo que "no hice nada"o que "me falta mucho", pero si me tomo la molestia de hacer una lista con todo lo que empecé y terminé desde que me levanté hasta que mi cuerpo decidió que ya no quería seguir funcionando, me doy cuenta de que mi juicio está bastante equivocado. Las horas del día no alcanzan para todo lo que considero que debería hacer. 

Tengo que aprender a darme más tiempo para mí sin estarme juzgando. Me salía bien cuando estaba en la prepa: pasaba tardes enteras leyendo felizmente en mi cama, escuchando música o escribiendo algo por gusto, y no por obligación. 

No sé cuándo perdí la capacidad de descansar y de estar de ociosa sin remordimientos.