Wednesday, May 30, 2007
Sólo para fanáticos (Otro sabotaje más)
P.S. This is war, remember?, jajaja.
Friday, May 25, 2007
Versos sin sentido. Sabotaje III (Hasta a mí me saboteé...(?))
Thursday, May 10, 2007
¿Equipo?, ¿dónde?
También era común el compañero práctico e imaginativo que organizaba el trabajo para que cada quien hiciera tan solo una parte y al final se juntara todo para presentarlo completo. Yo misma, después de darme cuenta de que lo del “equipo” era muy relativo, intenté aplicar este maravilloso e ingenioso método, topándome con que la mayoría no hacía bien su trabajo o lo presentaba incompleto y de nuevo me tocaba a mí o a otro compañero preocupado por su calificación, corregirlo todo una noche antes de entregarlo.
Así pasé la secundaria y la preparatoria, soñando con un día en que se me permitiera hacer mi propio trabajo por separado. Pero aún en la carrera, donde se supone que hay personas con conocimientos e intereses más o menos similares, uno se encuentra con este fastidioso problema. Tan sólo hace unos días escuché a un amigo, cansado y agobiado, exclamar amargamente: “¡El trabajo en equipo no existe!”.
Así es: el mexicano está acostumbrado a regirse por la ley del mínimo esfuerzo. Uno sale de la escuela y se enfrenta a una sociedad que no cumple ni con el indispensable de sus obligaciones. Nuestro país no funciona porque, mientras que la gran mayoría incumple con su trabajo, hace todo lento y es irresponsable, un mínimo de personas tiene que matarse para suplir la flojera de los demás y sacar tanto su trabajo como el ajeno. Por eso las cosas en México siempre se atrasan, todo es urgente y nunca salimos adelante. Estamos atascados en el tercer mundo no por nuestros gobernantes corruptos ni por nuestra pobreza, sino por nuestra flojera e indiferencia. El verdadero trabajo en equipo no es juntarse todos alrededor de una computadora y hacerse mensos mientras uno escribe, sino cada quien cumplir con lo que se le corresponde en el tiempo que debe hacerlo. De este modo, el trabajo no se acumula y no se hace tan pesado, el país avanza y la gente prospera. Es algo muy sencillo, pero preferimos hundirnos en la miseria, el tránsito, la contaminación, la inseguridad y el cansancio extremo que dignarnos a hacer un poquito de esfuerzo al día.
La gente se queja de la corrupción, pero al parecer nadie se da cuenta de que, al “flojear” un “ratito” le está robando tiempo al país, a las demás personas y a sí mismo.
Varios escritores, sociólogos e intelectuales han dicho: “El problema del mexicano es que es individualista”. Y es obvio: después de pasar por el mentado “trabajo en quipo”, los pocos que trabajamos nos cansamos de cargar a los demás sobre nuestros
Saturday, April 28, 2007
Un poco de idealismo quijotesco
-¿No estás haciendo algo que no tiene sentido?
Tu tío sonrió, se agachó una vez más y lanzó al agua otra estrella.
-Para esa sí lo tuvo- replicó. "
Monday, April 09, 2007
Viviendo en Nunca Jamás
Cuando era chica, mi mamá, mujer amante de la cultura y adicta a la palabra escrita, acostumbraba leernos cuentos a mí y a mis hermanos antes de dormir. Desde los clásicos, como Blancanieves y Caperucita Roja, hasta los modernos y chistosos, como las aventuras de Quique Botana y su pandilla.
También recuerdo a mi abuelita, la cual nos contaba sus propias versiones de los cuentos cuando nos quedábamos a dormir en su casa. A ella siempre le han gustado las historias de acción y le fascinan las películas de Swartzenegger y Van Dame, por lo que disfrutaba enormemente contándonos los cuentos originales, en donde la suegra de la Bella Durmiente resulta ser un ogro malvado que desea cocinar a sus nietos y las hermanastras de la Cenicienta se cortan un talón o un dedo del pie para que les entre la zapatilla de cristal. Sin embargo, también tenía su lado amable, pues, además de sus gustos extravagantes, goza de una imaginación prodigiosa. Así pues, cuando se le acabó su repertorio de cuentos brutales, comenzó a inventar los propios. Muchos de ellos iban acompañados de alguna enseñanza moralizante, porque, al fin abuela, tenía muy clara su responsabilidad de educadora para con nosotros.
Sea como sea, desde pequeña aprendí que la mejor forma de conocer al mundo y al hombre, es a través de los cuentos. Empecé a seguir las historias con los dibujos, algunos bonitos y otros no tanto, hasta que pude leerlos por mí misma. Primero me acerqué a los libros de fábulas, los cuales me brindaron varias horas de deleite y diversión, pues, a diferencia de Francisco Monterade, a mí ya no me tocó tener que memorizar los versos de “La cigarra y la hormiga” en francés, sino que pude leer libremente en español, en prosa y en una letra tamaño veinte.
Entonces conocí las películas de Disney y mi heroica sirenita de cabellos dorados se convirtió en una sirena rebelde de melena roja. Aún así, seguí disfrutando de historias maravillosas y conmovedoras que me alejaban del mundo y me acercaban a él al mismo tiempo.
Ahora mis libros de cuentos se encuentran medio abandonados en un librero. De vez en cuando, los rescato del olvido, les quito el polvo y vuelvo a experimentar, a veces con nostalgia, las historias de mi niñez. Me sorprende, por otro lado, que mientras yo todavía soy capaz de emocionarme con el Patito Feo, las generaciones que vienen debajo se aburren si no ven unos cuantos disparos y, de preferencia, sangre que se vea “real”. Y escribo “ven”, porque ya no son capaces de escuchar un cuento narrado por un cuentista. Son niños hechos con imágenes y ya no entienden nada si no es a través de efectos audiovisuales.
Entiendo que los tiempos cambian y que todos crecemos con los avances y la tecnología de nuestra época, pero aún no puedo resignarme a perder el recuerdo de la voz de mi mamá por las noches, los hermosos dibujos de los libros o las apasionantes aventuras narradas por mi abuela. En especial cuando me siento a ver una nueva película de Pixar (la que sea) tan computarizada, tan sosa y tan carente de valores o ideas profundas. Yo confío en que los niños de ahora son tan inteligentes y capaces como lo fuimos nosotros, pero pareciera que los caricaturistas (si es que se les puede llamar así todavía) creen que las películas infantiles deben ser estúpidas para que los niños las puedan entender.
Pero qué sé yo de estas cosas. A fin de cuentas, tan sólo soy una joven que todavía cree en los cuentos de hadas.
Thursday, March 22, 2007
Evolución
¿Qué les parece?
Wednesday, February 21, 2007
Un pedacito de pensamiento
Esos valores se transfieren inevitablemente de la vida a la novela. Este libro es importante, da por sentado el crítico, porque trata de guerras. Este otro libro es insignificante porque trata de los sentimientos de las mujeres en un salón. Una escena en un campo de batalla es más importante que una escena en una tienda - en todas partes y con más sutileza la diferencia de valores persiste. Toda la estructura, por consiguiente, de la novela de principios del siglo diecinueve, había sido erigida, si uno era una mujer, por una mente algo desviada de lo recto y obligada a alterar su clara visión en obsequio de una autoriad externa. No hay más que hojear aquellas viejas novelas olvidadas y escuchar el tono de voz en el cual fueron escritas para saber que la escritora está enfrentándose con la crítica; ella decía tal cosa para agredir, tal otra para conciliar. Admitía que era "sólo una mujer", o afirmaba que "valía tanto como un hombre". Salía al encuentro de la crítica según su temperamento, con deferencia y docilidad, o con enojo y énfasis. No importa cuál de los dos; estaba en otra cosa que en la cosa misma. Su libro se nos viene encima. Había una falla en el centro. Y pensé en todas las novelas escritas por mujeres que yacen desparramadas, como manzanas picadas en una huerta, por las librerías de viejo de Londres. Es la falla en el centro lo que las ha podrido. Ella ha alterado sus valores en obsequio de la opinión ajena.
-Un cuarto propio,
Monday, February 19, 2007
Petición zoonromanticista
Te, Momenta, saluto hilaris
Monday, February 12, 2007
Cantando con mi propia voz
Sea como fuere, concuerdo con su elección, pues al haberla escuchado repetidas veces, creo poder percibir el efecto emotivo y el goce de la música al que Vasconcelos se refiere en su ensayo. Sin embargo, si me preguntan a mí, que soy mucho menos poética y más anecdótica como Amado Nervo, preferiría escribir sobre una pieza de Tchaikovski que me ha acompañado durante toda mi vida y que guarda un profundo significado para mí: El lago de los cisnes.
A lo mejor les parece muy cursi, pero yo la encuentro, aunque muy diferente, igualmente digna de los halagos que el poeta mexicano le hace a la séptima de Beethoven. Es verdad que no es una sinfonía, que fue escrita en otra época y con otros fines, pero, si uno se toma la molestia de escucharla con atención (de sentirla), se puede encontrar una fuerza atrapada que se va liberando poco a poco, dando paso a una pasión desbordante y embriagadora.
Tal vez no cuento con la elocuencia de Vasconcelos, pero intentaré, con mis propias palabras, expresar el fondo que encuentro en la composición de Tchaikovski.
Cuando tenía cuatro años escuché El lago de los cisnes por primera vez. Es uno de los pocos recuerdos que guardo de esa época; tan sólo era una niña, pero algo en su simplicidad, que al mismo tiempo encierra su propia complejidad, me atrapó. En ese entonces no supe explicarlo, pero hay algo de misterio en la música, combinado con un toque de melancolía y un anhelo irrealizable, pero no por eso débil o frustrado.
Si pudiera dibujarlo, comenzaría con una delgada línea. Poco a poco se iría alzando, levantándose como un gran gigante, impresionante y poderoso. Luego volvería a bajar, pero ya dotado de una fuerza mayor, y se iría complicando para después transformarse en una especie de torbellino, en el cual una serie de sentimientos, desde el más sencillo hasta el más sublime, danzaran en una vorágine armoniosa. Puede parecer ilógico y extraño que utilice conceptos tan contradictorios como torbellino y armonía, pero esa es precisamente la sensación que quiero plasmar: sentimientos encontrados mezclados y expresados con delicadeza y furia al mismo tiempo.
Ahora, después de dieciséis años disfrutando del deleite que me produce esta pieza musical, puedo decir que, además de todo lo que ya he descrito, me transmite una profunda nostalgia, pero en el buen sentido de la palabra. Es una obra de arte que permanece intacta e inmóvil, pero yo he crecido con ella y he sabido encontrarle cambios. ¿O será que los cambios son los míos?
Tuesday, January 30, 2007
Mensaje del agente Hen-son
Si le es posible, se le espera el jueves en el bosque, en el antiguo recinto sagrado de cuatro (¿o tres?) soñadores empedernidos que gustaban de compartir el vino en una copa "iluminada".
Espero contar con su presencia.
Atte. Miloflint
Monday, January 29, 2007
Encerrados en nuestra comida
Elegí este ensayo de Salvador Novo de entre los que nos dejaron comentar, porque, al ser una persona que disfruta mucho de la buena comida, estoy firmemente convencida de que la cultura de una población está fuertemente influenciada (si no es que definida) por los alimentos que consumen las personas que la conforman. No es lo mismo desayunar un pan tostado con mermelada y café que comer un tamal con atole. Tampoco se podría comparar el fuerte sabor de una mostaza francesa con el picor del chile mexicano.
La alimentación consiste en algo más que el simple acto de comer, pues encierra toda una idiosincrasia que se encuentra en los ingredientes que se utilizan, en el tipo de preparación de la comida y hasta en la forma en la que ésta se ingiere. Hay platillos muy refinados que se comen con una serie de cubiertos especiales para cada alimento, pero también uno se puede encontrar con unos tacos al pastor, en donde el instrumento principal para comer es la tortilla. También están los famosos palitos chinos y, en países como la India y Nepal, es costumbre comer el arroz con las manos.
Además de los distintos estilos de los alimentos, está el ambiente y el significado que cada cultura le da a sus horas de comida. Es clara la diferencia que se encuentra entre la “hora del té” de los ingleses y la ceremonia del té que hacen los japoneses. En México, la hora de la comida es un momento para pasar en familia y compartir los sucesos del día. La sobremesa, últimamente tan abandonada, tiene por objeto reposar los alimentos y descansar un poco antes de volver a las actividades de la tarde.
Desgraciadamente, en la actualidad hemos dejado de darle importancia a nuestras comidas. Especialmente en ciudades grandes como la nuestra, nos hemos acostumbrado a los alimentos chatarra y al fast fud, dejando de lado nuestros tiempos para disfrutar de la comida típica de nuestra cultura y de convivir con la gente con la que compartimos los alimentos. Pareciera incluso que despreciáramos a la comida: cada vez es más difícil encontrar un producto que no tenga en la etiqueta la famosa leyenda de “Light” y todas las revistas y programas de “salud” están plagadas de dietas que disminuyen considerablemente nuestro tipo de alimentación. La bulimia y la anorexia son enfermedades que se han vuelto preocupantemente comunes entre la juventud y que dañan profundamente a nuestra sociedad.
¿Por qué no nos damos tiempo para comer? Tenemos que recuperar nuestro tipo de alimentación, con todo lo que implica, pues nuestra comida forma parte de nuestras tradiciones y, por lo tanto, de nuestro pasado. Y hay que recordar que, quienes no tienen pasado, tampoco tienen futuro.
Tuesday, January 23, 2007
"Es de cuerdos vivir locos..."
¿Qué sería de nosotros sin la magia?, ¿para qué nos serviría poder respirar si no fuéramos capaces de reconocer la belleza, los contrastes, la amistad, el amor... la vida misma?
Una sonrisa, un chocolate, un breve gesto de cariño; por eso vale la pena ser y existir.
El universo tiene sentido, no por una explicación cosmológica o un descubrimiento de física cuántica, sino por los pequeños instantes que conforman una vida entera.
Es verdad que nos vamos a ir solos de este mundo y que nuestros nombres y todo cuanto conocemos desaparecerá con el polvo y el tiempo, pero, aun cuando el destino es el mismo para todos y no lo podemos evitar, tenemos la opción de salir a enfrentarlo y morir sonriendo.
Vale la pena ser señalado, escandalizar al mundo y pasar por un lunático, pues al guardar el secreto de nuestra riqueza tras una fachada de alegres colores, no sólo compartimos sonrisas complicidad con algunos que nos saben reconocer, sino que también teñimos de emoción el pequeño mundo grisáceo que habitan aquellos que nos critican.
Antes le temía a la insatisfacción, pero hace poco comprendí que es un miedo absurdo, pues es algo que depende de mí y de nadie más. Morimos solos, pero en el fondo vivimos solos también, y no lo digo con un afán depresivo y melancólico, sino con el emocionante descubrimiento de mi libertad y mi capacidad para conocer el mundo e interpretarlo a mi gusto.
Por todo esto, y por muchas cosas más, puedo decirlo: la mejor medicina para cuanquier enfermedad del alma es una pequeña dosis de locura.
Sunday, January 21, 2007
Kiseki no Umi (Mar de Milagros)

yami no yozora ga futari wakatsu no wa yobiau kokoro hadaka ni suru tame
[El obscuro cielo de la noche divide a dos personas
para que soporten los corazones que se llaman mutuamente]
kazari nugisute subete nakusu toki nanika ga mieru
[Deshacerse de la decoración, y cuando todo se ha perdido
algo puede ser visto]
kaze yo watashi wa tachimukau yukou kurushimi no umi e to
[¡Oh, viento! Te enfrentaré
Vayamos al mar de sufrimientos]
kizuna kono mune ni kizande kudakeru nami wa hatenaku tomo
[Ataduras, ellas hieren profundamente mi corazón
roto en pedazos, aunque las olas sean eternas]
nani o motomete dare mo arasou no? nagashita chishio hana o sakaseru no?
[¿QUé es lo que quieres y a quién enfrentarás por ello?
¿Forzarás las flores a que rieguen sangre para que florezcan?]
toutoki ashita kono te ni suru made deaeru hi made
[Hasta que estas manos alcancen los preciosos mañanas
hasta el día en que nos encontremos]
kaze yo watashi wa tachimukau yukou kagayaki o mezashite
[¡Oh, viento! Te enfrentare
Vayamos orientados hacia lo que brilla]
inori kono mune ni dakishime samayou yami no you na mirai
[Una oración yo sostengo contra mi pecho
mientras vagabundeo por un futuro inobservable]
kaze yo watashi wa osorenai ai koso mitsukedashita kiseki yo
[¡Oh, viento! No tengo miedo
El Amor, cuando es encontrado, es un Milagro]
kimi o shinjiteru yorokobi arashi wa ai ni kizuku tame ni fuiteru
[Es el júbilo el creer en ti
La tormenta sopla para que pueda comprender mi Amor]
"Niña de recuerdos"
El otro día alguien me dijo que yo era una niña de recuerdos, pues de alguna forma logro que las personas acaben recordando algo de su pasado, así sea un regaño, una anécdota graciosa o una canción olvidada. No es la primera vez que me lo dicen y sé que tampoco será la última.
Es verdad que soy nostálgica, pero lo soy de una manera sana, disfrutando mi presente y tratando de mejorar. No le veo mucho sentido a limitarme a añorar otros tiempos, dejando los recuerdos estériles e improductivos. Estoy firmemente convencida de que vale la pena pensar en el pasado siempre y cuando se logre encontrar algo para nuestro presente. Puede ser una enseñanza o simplemente un recordatorio de quiénes somos y quiénes queremos ser. A fin de cuentas, alguien que carece de pasado no puede tener un futuro, ¿no es así?
Monday, January 08, 2007
Cambio de imagen
Wednesday, December 13, 2006
Al final del primer semestre
Wednesday, November 29, 2006
El poder de las palabras
-Sí, ¿a quién esperabas?
-Es que... no luce como emperador.
-¿Luce? ¡Hablas como película doblada!
Todo aquel que reconozca el diálogo recordará los viejos tiempos, cuando las películas para niños tenían un vocabulario más formal y elevado que las de ahora. A lo mejor no lo entendíamos del todo, pero gracias a eso adquiríamos un mayor conocimiento (¡éramos niños cultos!).
Hoy en día, con ese afán de "hacer accesible" la información para la gente en general, se ha simplificado mucho el vocabulario. Tanto el lenguaje de las películas como el jurídico, el filosófico y el científico han sufrido modificaciones por esta nueva corriente. En esto tienen mucho que ver los medios de comunicación, que se han dedicado a reducir la complejidad de la realidad a tópicos, ideas o slogans ampliamente difundidos en la sociedad. El problema es que, muchas veces, al intentar simplificar un concepto complicado, se pierde el significado profundo de éste. Como bien dice el escritor español José Ramón Ayllón: "la sencillez no siempre refleja la verdad: para muchos norteamericanos, los españoles somos toreros o guitarristas, y todas las españolas bailan flamenco".
Cuando se intentan transmitir altos contenidos culturales o éticos de manera simplificada puede haber peligrosas consecuencias. Por eso en la actualidad términos como la tolerancia y el respeto se entienden como indiferencia, la ruptura de los compromisos y la desvinculación de toda responsabilidad se identifican con la libertad y se confunde el carácter relativo de la verdad con el relativismo.
Todas estas ideas han sido hábilmente esparcidos entre la gente para manipular a la sociedad por pequeños grupos que buscan sus propios intereses. La única manera de no caer en esto es lo que yo llamo la "resistencia mental". No dejemos que nos gane la flojera: hay que seguir pensando; formarnos una mente crítica y no tragarnos toda la porquería que intentan meternos a diario en los comerciales, noticias y slogans publicitarios. Hay que ser verdaderamente libres: libres pensadores.
Tuesday, November 28, 2006
Sabotaje.
Sunday, November 26, 2006
Saturday, November 04, 2006
When the soul wants... the soul waits

-¿Quién eres?- preguntó el principito-. Eres muy lindo.
-Antonie de Saint Exupéry,

