Esta sensación es horrible: saber que algo está roto, pero sentir la responsabilidad de arreglarlo, aunque todo mundo (hasta tu propio sentido común) te digan que ya no puedes ni debes hacer nada.
He tenido esta sensación antes. En algunos casos me ha durado incluso años y he sufrido con la ruptura abierta. Pero no he renunciado -no sé renunciar- y la experiencia me ha enseñado que algunas veces esta espera y este aguante me permiten encontrar el camino de la reparación.
No sé si de verdad soy tonta, necia o "demasiado inocente". Pero sigo creyendo que es lo correcto. Se siente correcto, por más confuso y doloroso que sea.
Temo equivocarme y crear más rupturas que ni venían al caso por empecinarme en remendar ésta, pero sé que no podría vivir tranquila si no siguiera intentándolo.