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Friday, August 09, 2019

Ser suficiente



La sensación de esterilidad me acompaña desde hace tanto tiempo que no puedo recordar exactamente cuándo comenzó a atormentarme. Pero sé que no siempre fue así.

Hubo un momento de mi vida en el que me sabía suficiente, en el que no tenía expectativas excesivas sobre mí misma ni este constante sentimiento de culpabilidad que ahora tengo que mantener a raya como a un perro agresivo que me amenaza con sus colmillos.

¿Por qué se ha vuelto tan difícil saberme buena madre, esposa, amiga, hija... persona? Sobre todo cuando otros a mi alrededor no muestran decepción ni exigencia sobre mí. Mi familia y mis amigos creen en mí. ¿Por qué me cuesta tanto trabajo verme con sus ojos, con esa sana indulgencia y comprensión que yo le doy a todos, pero que nunca me permito a mí misma?

Sé que no estoy sola en esta lucha. Es un dolor compartido con muchas personas. Y sospecho que nunca me va a abandonar del todo. Pero sí hay maneras de mitigarlo, de regresar al rayito de luz que entra por la ventana y que me da algo de claridad en este pantano mental en el que me metí sin darme cuenta (otra vez...).

Ser suficiente no significa ser (ni hacer) todo. Simplemente se trata de ser (y hacer) lo que se debe y puede con los elementos disponibles. Ayer recordaba un capítulo de una serie que me gusta mucho llamada "Joan of Arcadia", en donde el personaje principal pasa varios días intentando aprender a malabarear con pelotas. Al final lo consigue, cuando se da cuenta de que siempre hay algo en el aire, algo suelto y fuera de su control, y que eso está bien. 

Las grietas están ahí, no las puedo eliminar completamente, pero puedo calmar un poco la sequía. Al final del día trato de recordar y repetirme esas palabras que siempre me curan como fresco bálsamo ante el dolor y el cansancio: "...a cada día le basta su propio afán."

Monday, July 30, 2018

En en interior





'I'm waiting for the call, the hand on the chest
I'm ready for the fight, and fate' -Woodkind


Es natural rechazar la guerra. La violencia no es algo bueno. Pero después de conocer a Juanjo y de escucharlo hablar incansablemente sobre la Ilíada, comencé a comprender un poco mejor la virtud humana que florece en los momentos de lucha. No es que la guerra en sí sea buena, pero sí hay cierta gloria en enfrentarla y lucharla. Hay virtudes como la valentía y la fortaleza que no conoceríamos de otra manera. 

Desde joven tenía la intuición de que la vida humana no puede ser pacífica todo el tiempo, al menos no aquí. Este mundo nos reta todo el tiempo. Lo curioso es la paradoja: la guerra se debe vivir en serenidad. La verdadera guerra siempre es interna. Lo que sucede afuera se conquista desde adentro. 

San Agustín también lo descubrió y lo expresa de maneras muy bellas. 

"Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera; brillante y resplandeciente, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti."

Tardé años en entenderlo, y sigo meditando sus palabras y encontrando nuevos significados, pero ahora comprendo la sensación. Entiendo que abrazar el dolor es posible cuando uno está en paz, porque la vida no es pacífica, pero el interior puede estarlo. 

"¿Qué obsesión tan rara tienen los católicos con el sufrimiento?" me preguntó un querido amigo una vez. No recuerdo exactamente qué le contesté en su momento, pero estoy segura de que fue algo sumamente intelectual. Hoy le contestaría algo más cercano a mi experiencia personal. Hoy le diría que el sufrimiento es inevitable, que dejar que las cosas "fluyan" o "decidir ser feliz" son expresiones en el fondo vacías e imposibles. El dolor está ahí, siempre lo estará. Huir de él lastima más que aceptarlo con los brazos abiertos. La clave es hacerlo desde la fe, desde un alma llena de gracia. Ahí está la dificultad, la verdadera lucha. 

Sentir dolor no es lo más difícil. Estar rodeado de obscuridad es relativamente sencillo (y, curiosamente, tentador). Ser luz en el abismo es lo realmente difícil. 

Ese breve instante de vértigo, esa arcada antes de sumergirme en el dolor... ése es mi punto débil, es cuando tengo la opción de rebelarme o de someterme a algo que sé más grande y mejor que yo. Ahí está la guerra. Y es ahí en donde temo perder. 



Tuesday, September 02, 2014

Thursday, August 14, 2014

Ser cuerpo



Estoy intentando ser fuerte. Emocionalmente creo estarlo logrando bastante bien. Dios siempre ha sido muy amable y rápido conmigo a ese respecto. Cuando le pido fe, esperanza y fuerza espiritual, suele responder de inmediato. Mi problema ahorita es más bien físico. La burda materia limitada... Cada vez me molesta más.

Me gusta tener (ser) cuerpo, no me mal interpreten. El problema no es el cuerpo en sí, sino su estado decadente. Recuerdo haber leído a Sor Faustina quejándose de esto. Ella decía que cada vez veía más la descomposición de su propio cuerpo, cada vez se percataba más de que estamos más cercanos a la muerte de lo que pensamos. Normalmente, en el día a día, no nos damos cuenta de nuestra decadencia corporal. En especial cuando somos jóvenes (porque soy achacosa, pero todavía soy joven y más fuerte que muchos). Pero hay días en los que empiezo a entender las palabras de Sor Faustina, días en los que siento que mi cuerpo avanza, irremediablemente, a su putrefacción. 

Suena muy duro y quizás extraño para alguien que sepa que tan sólo cuento con 27 años. Pero es algo que no tiene que ver con la edad, ni siquiera con la enfermedad. Simplemente se trata de una sensación, de una consciencia momentánea de la limitación y la decadencia corporal a la que estamos sujetos. Es en estos instantes cuando más sentido encuentro en la explicación del pecado original: no estábamos hechos para esto. Nuestros cuerpos no estaban pensados para podrirse. 

Pero aquí estamos, lidiando con nuestro maravilloso y miserable cuerpecito cansado y adolorido. Mundo transitorio de materia burda y limitada... pero finalmente es el lugar que conozco como mi hogar. Algún día tendré otro, algún día me liberaré de esta miseria. Mientras tanto, hay que trabajar para conseguirlo. 

A juntar fuerzas donde las encuentre.

Monday, May 12, 2014

Cuando el amor se confunde con la obsesión



Por lo general no me enojan tanto los ataques de personas que no comparten mi fe ni comprenden mi religión, porque entiendo que sus críticas muchas veces son resultado de ignorancia (o de malas experiencias con católicos incoherentes, que viene a ser lo mismo). Lo que sí no puedo tolerar es el ataque frontal y negativo a la institución de la Iglesia (entendida en toda la extensión de la palabra, para quien entienda) por parte de personas que están dentro de la misma, que conocen la fe y dicen vivir conforme a las enseñanzas de Cristo. 

La crítica es crítica, nada más. La denuncia no cambia al mundo: ciertamente hay que tener la valentía de apuntar los problemas, pero eso es nada más el primer pasito. Es verdaderamente valiente el que se atreve a ver lo bueno del mundo y a tratar de transmitirlo, el que no se queda en la denuncia, el que sabe ver más allá. 

El santo es el que se vuelve transparente para que la luz de Cristo ilumine a los que lo rodean, no el que se dedica a ensombrecer la vida y la fe de los demás. "Pobre de aquél que escandalice el alma de un inocente", dijo nuestro Señor a Sor Faustina. Y sí, pobre de él, porque se pierde la parte más hermosa de ser católico. 

Friday, April 11, 2014

Aunque me rompa




Sabes -en el fondo lo sabes- que no te pide que seas feliz, al menos no así. Él no es simplote y miope como tú, Emilia. Él sabe, mejor que nadie, lo que es sufrir carencia, lo que es vivir abusos, lo que es sentir profunda y dolorosa pérdida. Él lo ha vivido en carne propia (literalmente carne). 

Él no te pide que seas feliz, porque sabe que no puedes, no tienes la capacidad y este mundo tampoco puede dártela: ambos, tú y el mundo, están rotos.

Lo único que te pide es que lo dejes actuar en ti, porque Él sí puede llenarte, Él sí puede curar esas horribles cicatrices que amenazan con podrir tu alma. El problema es que abrirte para recibirlo te va a doler, mucho más que las carencias, mucho más que las pérdidas y las decepciones. Estos males se te antojan como amigables refugios contra el dolor de la apertura, porque te permiten ser víctima, porque así puedes recibir la lástima, las palmaditas y la admiración de los demás. 

Para abrirte vas a tener que dejar que te termine de romper; vas a sentir cómo te abre y te abre hasta que ya no puedas más, hasta que pienses que te vas a morir del dolor. Tu misión es permanecer firme y confiar en Él, aunque esté permitiendo que sufras así.

Al final de esa ruptura, te vas a dar cuenta de que necesitabas quebrarte así, necesitabas romper las escamas laceradas y escarpadas para renacer en tu piel de mujer.

Ya lo has vivido, Emilia, por eso sabes que es así, te consta. Sin embargo, tienes miedo, porque te acuerdas lo difícil que fue. Estás enojada, pues no entiendes por qué tienes que pasar otra vez por lo mismo. Mientes: sí lo entiendes, es sólo que te está costando trabajo aceptarlo. Sabes que mientras vivas, estarás sometida a esta prueba, una y otra vez. Y eso no es Su culpa, Él no quisiera que sufrieras (Él no quiso sufrir y morir así), pero sabe que es la única manera de salvarte, y te ama, te ama tanto...

Daría todo, hasta la última gota de su sangre, hasta el último aliento de su cuerpo y aún hasta lo más sagrado de su alma para evitarte este dolor. Y lo hace. 

No te pide nada: te lo da todo. Lo único que tienes que hacer es aceptarlo.

Guarda silencio en tu alma, aleja el ruido de los lamentos y de los miedos para que puedas escucharlo.


Preparo mi corazón para ti, Señor. Está estrujado y duro como piedra, y yo no lo puedo abrir. Te lo ofrezco así de feo como está, aunque me dé un poco de vergüenza, porque sé que Tú puedes hacerlo digno de Ti. Ábreme, aunque me duela; ábreme, aunque me deshaga en el proceso.





Saturday, October 26, 2013

Ante el abismo



"We wish to live inside the safety of the laws. We fear to choose. Jesus insists on choice. The one thing he condemns utterly is avoiding the choice. To choose is to commit yourself. And to commit yourself is to run the risk, is to run the risk of failure, the risk of sin, the risk of betrayal. But Jesus can deal with all of those. Forgiveness he never denies us. The man who makes a mistake can repent. But the man who hesitates, who does nothing, who buries his talent in the earth, with him he can do nothing."
Terrence Malick, To the Wonder


Las elecciones que hacemos nos permiten vivir. El que no se arriesga a elegir, no vive. Identificar la libertad con la indeterminación es un error frecuente de nuestro tiempo, pero la realidad es que la indeterminación no nos aporta nada. Estamos hechos para elegir y para vivir con las consecuencias de nuestras acciones. Estamos hechos para arriesgarnos, para ser vulnerables, para estar abiertos al mundo, eligiendo constantemente. Eso es vivir.

El miedo es la enfermedad del estatismo. Y estar estáticos nos destruye. Estamos hechos para danzar con la luz, para explorar nuestras capacidades, para maravillarnos con la posibilidad de entrega y recepción que tenemos. 

Me acuerdo de otra película, muy diferente tanto en su estilo como en su contenido, pero que también toca este tema y cuyas palabras se quedarán para siempre en mi memoria: "So, my little Amélie, you don't have bones of glass. You can take life's knocks. If you let this chance pass, eventually, your heart will become as dry and brittle as my skeleton."

Elegir es dar el paso hacia el abismo, pero como bien dice Victor Hugo, hay abismos que salvan.



Thursday, October 10, 2013

´Cause we're all broken




Show me that you’re human, you won’t break
Like a thief in the light, you can’t hide, you can’t hide from your shadow
It’s the only thing you own
And you don’t need to pretend that perfection is your friend
‘Cause we’re all broken
We all end up alone

Human, Gabrielle Aplin


Ser humano es estar roto. No era el plan original, pero así es. Ser humano es cargar con nuestra naturaleza descosida, intentando no desmoronarnos en pedacitos a cada paso. 

Vivir sobre la tierra es difícil, cansado y doloroso, pero seguimos haciéndolo, porque ser humanos nos permite mirar al cielo y desear las estrellas y, en ese mismo deseo, hay algo de anticipación. 

Aún en esta ruptura tenemos la capacidad de saborear un poco de polvo estelar y de comprender que, si lo seguimos intentando, algún día llegaremos a la bóveda celeste y volveremos a estar completos. 

Thursday, May 17, 2012

Cansancio moral

¿Por qué hago el mal que no quiero y no hago el bien que quiero? ¿Por qué cosas tan simples en la vida como hablar tranquilamente y con gusto con las personas a las que quiero se dificultan tanto cuando estoy cansada?

Quizás mi problema es que cuento demasiado conmigo misma y se me olvida lo chiquita que soy. Para ser humilde hay que practicar durante toda la vida.

Wednesday, February 22, 2012

Moscas a las heridas



"Dios envía moscas a las heridas que Él debería curar", dice una frase de la película El árbol de la vida de Terrence Malick. No sé si es un pasaje de la Biblia, algún dicho popular o simplemente un invento del propio Malick; la verdad es que nunca la había escuchado, pero me caló profundamente.

Si hay algo que he aprendido desde mi conversión, es que Dios suele guardar silencio en los momentos de mayor obscuridad. Cuando más nos sentimos perdidos, cuando más lo necesitamos, Él no parece estar presente. Y es curioso que precisamente en esos momentos de desesperación, cuando parece que rezar no sirve de nada, es cuando se nos brinda la oportunidad de fortalecer nuestra fe. La esperanza que siente el hombre que se ahoga en el fondo del pozo es más tangible que la del que disfruta de la tranquilidad de la naturaleza. Y es que el hombre está llamado a algo más que la simple naturaleza.

Hace unos días vi la película From the sky down, un documental sobre cómo se formó el álbum Achtung Baby de U2 (está genial, si pueden, véanla). Una parte de la película me hizo pensar mucho en el valor de la espera, cuando los integrantes de esta famosa banda de rock cuentan cómo ninguno se sentía bien consigo mismo ni con el resto del grupo. Todos estaban hartos, cansados y no veían cómo salir de su desesperación. La única opción aparentemente viable era separarse. Se juntaron una última vez para grabar un disco de despedida, pero ni siquiera ese último intento les salía bien. Pasaron mucho tiempo sufriendo ese hartazgo y esa depresión. Ellos mismos describen ese período como "una larga y fría existencia".

Sin embargo, esperaron, y lograron salir de ese momento depresivo y continuar con su trabajo y con sus vidas. Y pudieron hacerlo, no porque Dios les contestara (porque seguramente lo necesitaron con desesperación en esos días), ni tampoco porque se auto-motivaran y encontraran el optimismo luchando por alcanzarlo. Simplemente supieron esperar. Tuvieron la esperanza de que las cosas iban a mejorar, aunque no sabían cuándo ni cómo.

No sé si ellos interpretarían su vivencia desde esta perspectiva, pero a mí en lo personal me hace mucho sentido. Hay ocasiones en las que la salvación no depende de las fuerzas de uno mismo para actuar: basta con esperar y estar abiertos al cambio. Con esa simple apertura se puede cambiar todo, incluso cuando las moscas acuden a las heridas.


Monday, October 31, 2011

Tree of Life



"There were two ways through life – the way of nature and the way of grace. You have to choose which one you’ll follow. Grace doesn’t try to please itself. Accepts being slighted, forgotten, disliked. Accepts insults and injuries. Nature only wants to please itself. Get others to please it too. Likes to lord it over them. To have its own way. It finds reasons to be unhappy when all the world is shining around it. And love is smiling through all things."

Terrence Malick, The Tree of Life

Sunday, December 05, 2010

Caminos de papel




Sería bonito que hubiera un caminito trazado en la tierra, en el aire, en el mar... incluso en la propia piel. Un caminito reconocible por sus colores y su brillo, que pudiéramos encontrarlo siempre y no perdernos nunca...

Sería bonito, pero no es. Sólo hay lienzos en blanco y los caminitos los dibujamos con las tintas y colores que encontramos por la vida. No hay caminos inconclusos, todos llevan hacia alguna parte. Tampoco hay dos iguales. Y todos los que ya trazaron hermosos caminos llenos de curvas, montañas y profundidades, nos llaman a seguir el de ellos. Lo he intentado con un par, pero la verdad es que nunca podré llegar al final. Son caminos hechos para verse, para disfrutarse como una película o un libro en una lluviosa tarde de encierro. Incluso para pensarse y para tomar nuevos colores y texturas. Pero no para seguirse, porque los caminos se trazan. Siempre se trazan...

Wednesday, September 22, 2010

Pensamiento recurrente

Se sentó en su banca favorita del parque, la que daba al estanque de los patos. Su nana solía llevarla ahí cuando era niña. Hacía años que no regresaba, pero todo seguía igual. Incluso la banca seguía rechinando con el mismo sonido metálico de antaño. Pero la experiencia se sentía diferente. Era como observar un cuadro, como si ella estuviera fuera de la escena y tan sólo la estuviera contemplando.

Alicia vio sus manos. Estaban arrugadas y manchadas. Su cabello, alguna vez negro azabache, ahora era completamente blanco. ¿Cuándo había envejecido tanto? En ese momento le pareció que su vida había pasado muy precipitadamente. Había hecho tantas cosas, conocido a tanta gente, visitado tantos lugares... Había amado mucho, quizás demasiado.

-¿Será posible? -se dijo Alicia. -¿Se puede amar “demasiado”?

Tal vez tan sólo había amado lo suficiente, lo que había podido. Ser lastimado es parte del proceso, y ella lo sabía muy bien. Sin embargo, en ese momento, sentada en su banca favorita, tuvo la certeza de que cada cicatriz había valido la pena.

-¡Pero qué cosas piensas! -exclamó de pronto para sí. -Pareciera que te estás despidiendo, pero no deberías hacerlo. Aún tienes muchos planes y cosas que hacer.

Alicia se levantó, acompañada por ese rechinido metálico que la llenaba de recuerdos, y tomó el camino de regreso a su hotel. Su corazón viejo y remendado aún funcionaba y, escondido bajo la mata de cabello plateado, aún había un cerebro con una mente activa y ocupada.

-Si es verdad que la muerte es inevitable, -pensó Alicia- entonces quiero que me sorprenda viviendo.

Wednesday, September 08, 2010

Hoy sería tu cumpleaños

51 años, para ser exactos. Es curioso cómo tu imagen de un hombre joven de 38 se ha quedado atrapada en mi memoria. No soy capaz de imaginarte más viejo, aunque lo he intentado. ¿Te verías como todos los demás papás? ¿Te estarías quedando calvo? ¿Habrías engordado un poco?

Te imagino sonriente, eso sí. Siempre fuiste muy simpático y juguetón... muy niño. Te gustaba molestarnos y hacernos renegar, competías con nosotros y te metías en nuestras discusiones infantiles y triviales como si fueran de la mayor importancia. Ahora, en ocasiones, me pregunto si realmente nos educabas o si sencillamente jugabas con nosotros. Era tu modo de descansar de esa seriedad tan severa que te caracterizaba en el mundo exterior.

Hace mucho que no lloraba por ti, que no te extrañaba tanto. Supongo que tiene que ver con que yo misma estoy creciendo y construyendo mi propia vida. Como en mi mente sigues siendo el mismo, poco a poco me acerco más a ti. Me pregunto cómo será cumplir 38 años y poder ponerme en tus zapatos. O, incluso, lo que será cumplir 51 y seguir recordándote como ese gran niñote, lleno de sueños y planes de vida por cumplir.

Memento mori... Es una idea que me ha acompañado desde que te fuiste, hace ya 12 años. A veces me da miedo hacer planes a futuro, de querer vivir mucho. Pero me da todavía más miedo saber que tú no fuiste el último contacto que voy a tener con la muerte. Temo perder y temo ser perdida por alguien más. Y, finalmente, sólo me queda seguir aquí, intentando vencer el miedo sin olvidarte del todo.

Supongo al final lo que va a importar no van a ser mis planes insatisfechos (porque los va a haber), sino lo que realmente hice con mi vida. Tu muerte no fue tan mala, para ser francos. Fue trnquila y tuviste la oportunidad de despedirte. Te veías en paz, y esa última imagen de ti me ha adyudado mucho a aceptar tu ausencia.

Me gustaría preguntarme a mí misma ante mi propia muerte: "¿Cuánto fuiste capaz de amar?", y que la respuesta me fuera por completo satisfactoria, como seguramente fue la tuya. También, confieso, le he pedido a Dios que me permita irme de aquí escuchando algo de música. La pieza concreta se la dejo a su elección, pues confío en su buen gusto. Ya te contaré cuál fue.

Saturday, May 01, 2010

No soy niña y no soy aburrida

Con todo este rollo del día del niño he recibido una cantidad de felicitaciones y de mails cursis que incitan a los lectores a "nunca dejar de ser niños". Francamente, me parece un mal cliché.

Disfruté mucho mi infancia, me encantó ser niña, pero también disfruto muchísimo entrar en la adultez. Creo que el problema es que se ha identificado al adulto con un estereotipo chafa del amargado que ya no se ríe ni es capaz de divertirse, mientras que la figura del niño se ha idealizado. No es cierto que los niños sean más felices que los adultos. Es cierto que no tienen el mismo grado de responsabilidades y de trabajo, pero en la medida de su capacidad también tienen preocupaciones, sienten agobio y hartazgo. Los niños no viven siempre riendo en un mundo de colores; su entorno también tiene matices grises de vez en cuando.

La vida siempre es difícil y hermosa, y la vamos asumiendo conforme vamos madurando. Es cierto que ya no tengo tiempo para jugar a las barbies, pero tampoco me hace falta. Ahora puedo reír de cosas que de niña no entendía y, aunque me agobian mi tesis y mi trabajo, ya no me agobia tener que hacer mi tarea de español o juntar el mismo número de estampitas que mis amigas.

Alguna vez, hace tiempo, cuando mi mamá me dijo que extrañaba ser niña porque todo era más fácil, recuerdo haberle dicho que yo no, pues de pequeña las cosas que ahora me parecen fáciles en ese entonces no lo eran.

Agradezco sinceramente poder experimentar cada etapa. Disfruto mucho cada momento de mi vida y también reconozco que siempre va a haber que luchar contra los problemas, sean de la magnitud que sean. Me gusta recordar mi infancia y tengo una enorme cantidad de recuerdos de cuando era más pequena, pero me gusta ser adulto y poder hacer más cosas y abrir múltiples horizontes.

No se conformen con mantener un "alma de niño". Vayan más allá y siempre manténganse hambrientos de experiencias y madurez. La vida es divertida y crecer también.

Wednesday, April 21, 2010

Husmeando en las intimidades de Heidegger

"Querida Hannah:

¿Por qué es el amor tan rico, superando todas las dimensiones de las otras posibilidades humanas, y por qué supone una carga dulce para aquellos a quienes afecta? Porque nos convertimos en aquello que amamos y, no obstante, seguimos siendo nosotros mismos. Querríamos dar entonces las gracias al amado y no encontramos nada que satisfaga este deseo.

Sólo podemos dar las gracias dándonos a nosotros mismos. El amor transforma la gratitud en fidelidad a nosotros mismos y en fe incondicional en el otro. De este modo aumenta el amor continuamente su misterio más propio."

Este es un fragmento de una carta que el filósofo alemán Martin Heidegger le escribió a Hannah Arendt, alumna suya, gran filósofa también, y con quien mantuvo una relación amorosa, a pesar de que él le llevaba 17 años y que estaba casado y con hijos.

Zoon encontró un maravilloso libro con la correspondencia de estos dos en la biblioteca de la UP. Ya sabía que existía, pero en la facultad corría el rumor de que era un libro muy aburrido porque no eran cartas de amor, sino de pura filosofía (y Heidegger tiene fama -porque se la ha ganado- de ser un filósofo pesado y difícil de leer).

Sin embargo, como podrán ver, el rumor resultó falso. Efectivamente hablan de filosofía, pero filosofan sobre el amor, sobre las relaciones humanas, sobre el dolor, el arrepentimiento y muchas otras cosas interesantes y cercanas a cualquiera de nosotros. Realmente es una delicia leerlo. En especial porque se trata de la correspondencia de toda una vida, desde que eran jóvenes amantes, pasando por su separación y los horrores de la Segunda Guerra Mundial (Hannah era judía) y el reencuentro que tienen, cuando ella ya está casada con otro hombre y Heidegger le confiesa su infidelidad a su esposa (y al parecer ella lo perdona y hasta pide hablar con Hannah, lo cual ella relata sorprendida y conmovida en una de sus cartas). En su vejez se siguen escribiendo, ya como amigos y colegas, hasta que ella muere unos meses después de su última carta.

Siempre me he preguntado si alguien algún día leerá mis cartas cuando yo ya haya muerto. No creo que sean tan interesantes como la de estos dos grandes filósofos, pero ciertamente he escrito y recibido una cantidad de cartas importantes en mi vida. Y eso que a penas tengo 23 años y todavía pienso escribir muchas más... (¿o será que para ese entonces se hagan recopilaciones de blogs? jajaja).





Sunday, December 27, 2009

Imposible nothing

"Imposible, significa que no has encontrado la solución." - Henry Ford


Estoy harta de que las personas juzguen mis proyectos y mi trabajo como meros intentos. Estoy verdaderamente cansada de que la juventud sea vista de modo casi peyorativo y con cierto dejo de conmiseración. Estoy molesta por las palmaditas en mi espalda. Quiero ser tomada en serio, quiero dejar de ser vista como una niña y de dudar de mí misma por los juicios de "los adultos".

Nada es imposible. Tal vez no tenga la experiencia que los años le han brindado a otras personas, pero eso no significa que sea menos capaz o menos competitiva. Nada es imposible, no importa cuántas veces me repitan frases desanimadoras ni que se me trate con poca fe. No me importa que me repitan mil veces que no puedo hacer las cosas, no pienso volver a tener miedo, no me permetiré volver a dudar de mi capacidad.

Aquí estoy, dispuesta a mostrarme de qué estoy hecha.

Tuesday, October 06, 2009

Confesión de libertad

Veis aquí mi corazón,
Yo le pongo en vuestra palma
Mi cuerpo, mi vida y alma,
Mis entrañas y afición;
Dulce Esposo y redención,
Pues por vuestra me ofrecí
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida:
Dad salud o enfermedad,
Honra o deshonra me dad,
Dadme guerra o paz cumplida,
Flaqueza o fuerza a mi vida,
Que a todo digo que sí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

(...) Vuestra soy, para Vos nací,
¿Qué mandáis hacer de mí?

- Santa Teresa de Jesús


Me falta humildad, me falta fe. ¿Quién soy yo para sentirme importante, para pensar que mi dolor es especial y que me hace diferente? ¿Por qué creí tener la facultad para juzgarme, para ser tan dura conmigo misma, para pedirme perfección? ¿Cuándo me dejé morder por la serpiente y me permití ver a los demás con ojos críticos y sedientos de fría y cruel legalidad?

Tan sólo soy yo, con mi complejidad, llena de carencias y remiendos de virtudes. Soy tan pequeña, tan contingente... ¿cómo es que esperé tanto de un ser tan frágil?

Abandoné la gracia buscando ser modelo de santidad. Soberbia... maldito demonio que me sigue y que, a penas bajo la guardia, me carcome el alma.

He recibido una lección. He aprendido a abandonarme en los brazos de Dios. Yo no puedo sola, nadie puede. Duele reconocerlo, el orgullo quema, el demonio se retuerce... pero el espíritu descansa.

Dios no respondía ante mi desesperación, pero lo ha hecho ante mi fe, y se lo agradezco.




Monday, August 31, 2009

Debrayes matutinos

La filosofía me ha vuelto teóloga. La he estudiado con una curiosidad genuina en los problemas del mundo. Sin embargo, no me satisface. A ratos me cansa y hasta me aburre. Hay problemas que no me interesan mucho, y los que sí me interesan, no los puedo solucionar con la mera razón.

Para mí, la filosofía culmina con la teología. Cuando me di cuenta de que la fe supera los límites de la razón, pero sin prescindir de ella, me sentí liberada.

No espero que a los demás les pase igual que a mí. Me parece completamente legítimo apacionarse por la filosofía pura. Considero que también es válido encontrar una continuidad del intelecto en el estudio de Dios.

Antes no pensaba así. Desde chica (a los doce o trece años) me interesé por conocer a Dios. Estudié varias religiones y creencias. Hasta leí el Corán (claro, no le entendí nada), pero no lograba hacer la conciliación entre fe y razón. Para mí las creencias religiosas eran absolutamente irracionales. Buscaba a Dios todo el tiempo, pero no estaba dispuesta renunciar a mi inteligencia. Quería creer, pero mi racionalidad no me permitía profundizar en ninguna religión, o al menos eso pensaba. Siempre que buscaba, se me atravezaba la cochina fe en el camino.

Después de varios años en esta tensión, llegué a la conclusión de que toda creencia basada en la fe era igual a fanatismo. Desprecié a los creyentes por borregos o por hipócritas, pues nadie que realmente piense por sí mismo podía creer tanta irracionalidad.

Así pasa con la adolescencia: uno radicaliza todo y hace un montón de reduccionismos. Poco a poco fui creciendo y me di cuenta de que el mundo es mucho más complejo. Aprendí que no todo es negro o blanco, sino que hay una enorme gama de colores y tonalidades.

Ahora no me cuesta trabajo entender que no todo tiene que ser puramente racional. Los seres humanos no somos tan simples. No sólo somos inteligentes, también tenemos inquietudes espirituales, sentimientos y deseos de trascendencia. Y, curiosamente, todas estas facetas son compatibles.

Para ser teóloga no tengo que dejar de ser filósofa. Hablar de Dios no me hace menos racional, al contrario. Aceptarme en mi complejidad me libera, me hace sentir completa.

Monday, August 10, 2009

Hate being normal

Si al menos hubiera sido por algo importante... pero no. Soy un simple mortal, como todos los demás. Mis problemas no tienen una causa sobrenatural. En realidad, son tan comunes y corrientes que a veces pareciera que no vale la pena mencionarlos. Yo también soy una de las múltiples víctimas del estrés, del agobio y el cansancio. Me pongo grumpy cuando tengo hambre o sueño y a veces me asaltan la inseguridad y el miedo.

El mayor de mis problemas es que todavía no me acostumbro a ser humana. Tengo ese terrible complejo de súper niña que en varias ocasiones me impide ver no hace falta un cataclismo para desbalancearme o confundirme. La molestia de tener que ir mañana a la promoción del curso que voy a dar en la Anáhuac y lidiar con la presión de juntar a 10 personas que se interesen en estudiar teología, es una razón suficiente y legítima para tenerme nerviosa y medio malhumorada.

Quise pensar que era otra cosa. Algo tan nimio y tonto no podía afectarme tanto. El problema es que de hecho lo hizo.

Me choca ser normal. Pero nimodo, así es esto. Es mejor reconocer las causas de las molestias a tiempo, porque si no, uno las deja crecer y al final explotan (y por eso luego uno se cree demasiado importante).