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Tuesday, February 22, 2011

Influencias

De niña soñaba que me convertía en un cisne. No en uno negro, como los que están de moda hoy en día, sino en un cisne blanco. Y que flotaba en el agua oscura y fría. Y que podía volar.

La primera palabra que aprendí a escribir fue "Odette". La primera pieza que pedí escuchar más de diez veces seguidas fue del ballet del Lago de los cisnes. El primer cuento que me hizo llorar fue el patito feo. Mis primeros dibujos libres fueron de sirenas, cisnes y atardeceres. Algo deformes, pero me esforzaba.

El primer vestido que le pedí a mi abuelita fue el de la Bella Durmiente. La primera narración que pude leer completa fue la de Pulgarcita. Mi primera película en el cine fue la Sirenita. Mi primera vocación fue la de bailarina.

Y todo esto ocurrió antes de cumplir los seis años.

No sé cómo ocurrió, pero aparentemente Tchaikovsky y Hans Christian Andersen tuvieron un papel muy importante en mi formación temprana.

Wednesday, September 22, 2010

Pensamiento recurrente

Se sentó en su banca favorita del parque, la que daba al estanque de los patos. Su nana solía llevarla ahí cuando era niña. Hacía años que no regresaba, pero todo seguía igual. Incluso la banca seguía rechinando con el mismo sonido metálico de antaño. Pero la experiencia se sentía diferente. Era como observar un cuadro, como si ella estuviera fuera de la escena y tan sólo la estuviera contemplando.

Alicia vio sus manos. Estaban arrugadas y manchadas. Su cabello, alguna vez negro azabache, ahora era completamente blanco. ¿Cuándo había envejecido tanto? En ese momento le pareció que su vida había pasado muy precipitadamente. Había hecho tantas cosas, conocido a tanta gente, visitado tantos lugares... Había amado mucho, quizás demasiado.

-¿Será posible? -se dijo Alicia. -¿Se puede amar “demasiado”?

Tal vez tan sólo había amado lo suficiente, lo que había podido. Ser lastimado es parte del proceso, y ella lo sabía muy bien. Sin embargo, en ese momento, sentada en su banca favorita, tuvo la certeza de que cada cicatriz había valido la pena.

-¡Pero qué cosas piensas! -exclamó de pronto para sí. -Pareciera que te estás despidiendo, pero no deberías hacerlo. Aún tienes muchos planes y cosas que hacer.

Alicia se levantó, acompañada por ese rechinido metálico que la llenaba de recuerdos, y tomó el camino de regreso a su hotel. Su corazón viejo y remendado aún funcionaba y, escondido bajo la mata de cabello plateado, aún había un cerebro con una mente activa y ocupada.

-Si es verdad que la muerte es inevitable, -pensó Alicia- entonces quiero que me sorprenda viviendo.

Wednesday, September 08, 2010

Hoy sería tu cumpleaños

51 años, para ser exactos. Es curioso cómo tu imagen de un hombre joven de 38 se ha quedado atrapada en mi memoria. No soy capaz de imaginarte más viejo, aunque lo he intentado. ¿Te verías como todos los demás papás? ¿Te estarías quedando calvo? ¿Habrías engordado un poco?

Te imagino sonriente, eso sí. Siempre fuiste muy simpático y juguetón... muy niño. Te gustaba molestarnos y hacernos renegar, competías con nosotros y te metías en nuestras discusiones infantiles y triviales como si fueran de la mayor importancia. Ahora, en ocasiones, me pregunto si realmente nos educabas o si sencillamente jugabas con nosotros. Era tu modo de descansar de esa seriedad tan severa que te caracterizaba en el mundo exterior.

Hace mucho que no lloraba por ti, que no te extrañaba tanto. Supongo que tiene que ver con que yo misma estoy creciendo y construyendo mi propia vida. Como en mi mente sigues siendo el mismo, poco a poco me acerco más a ti. Me pregunto cómo será cumplir 38 años y poder ponerme en tus zapatos. O, incluso, lo que será cumplir 51 y seguir recordándote como ese gran niñote, lleno de sueños y planes de vida por cumplir.

Memento mori... Es una idea que me ha acompañado desde que te fuiste, hace ya 12 años. A veces me da miedo hacer planes a futuro, de querer vivir mucho. Pero me da todavía más miedo saber que tú no fuiste el último contacto que voy a tener con la muerte. Temo perder y temo ser perdida por alguien más. Y, finalmente, sólo me queda seguir aquí, intentando vencer el miedo sin olvidarte del todo.

Supongo al final lo que va a importar no van a ser mis planes insatisfechos (porque los va a haber), sino lo que realmente hice con mi vida. Tu muerte no fue tan mala, para ser francos. Fue trnquila y tuviste la oportunidad de despedirte. Te veías en paz, y esa última imagen de ti me ha adyudado mucho a aceptar tu ausencia.

Me gustaría preguntarme a mí misma ante mi propia muerte: "¿Cuánto fuiste capaz de amar?", y que la respuesta me fuera por completo satisfactoria, como seguramente fue la tuya. También, confieso, le he pedido a Dios que me permita irme de aquí escuchando algo de música. La pieza concreta se la dejo a su elección, pues confío en su buen gusto. Ya te contaré cuál fue.

Thursday, July 29, 2010

Lo que uno recuerda husmeando en youtube

No es un secreto que me encanta el ballet. Desde niña me obsesioné con El lago de los cisnes y quería ser bailarina profesional. De hecho tomé algunas clases de pequeña, pero mi madre decidió que no quería que yo siguiera por ahí y me sacó. Nimodo, cosas de la vida.

Sin embargo, aunque me frustraron el sueño, sigo siendo una gran admiradora de este arte. Les quiero compartir una selección de videos de ballet contemporáneo de una película que me encanta llamada "The Company". La vi hace años en el cine y hoy me acordé de ella, espero que les guste y que me digan qué opinan.











Y finalmente, mi escena favorita de la película: "My funny valentine".

Monday, November 30, 2009

Number people


"Las personas mayores aman las cifras. Cuando les habla uno de un nuevo amigo nunca te preguntan de cosas esenciales. Jamás te dicen: "¿Cómo es su voz? ¿Cuáles son sus juegos favoritos? ¿Colecciona mariposas?" En cambio, te preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos tiene? ¿Cuánto gana? ¿Cuánto gana su padre?" Y, al obtener las respuestas a estas preguntas, creen ya conocer a las personas. Si decimos a los adultos: "He visto una hermosa casa de ladrillos rojos con geranios en las ventanas y palomas en el techo...", ellos no pueden imaginarse dicha casa. Es necesario decirles: "He visto una casa de cien mil francos". Sólo así exclaman: "¡Qué hermosa es!"

Si les dices por ejemplo: "La prueba de que el principito existió es que era encantador, que reía, que era hermoso y que quería un cordero", no lo entienden ni lo creen. Querer un cordero es prueba de que existe, entonces se encogerán de hombros y dirán que uno se comporta como un niño. Si, en cambio, se les dice: "El planeta de donde venía es el asteroide B-612", entonces quedarán convencidos y no harán más preguntas. Es así como son las personas mayores. Y no hay que reprocharles. Los niños deben ser muy condecendientes con las personas mayores."


- El principito, Antoine de Saint-Eupéry

Monday, September 28, 2009

Una mujer admirable

Todavía me acuerdo muy bien de ella en la prepa. La palabra "misterio" la definía perfectamente (o, al menos así se lo parecía a esta romántica empedernida). Su piel blanca, su esbelta silueta y sus movimientos finos la hacían ver etérea, casi fantasmal. Pero, lo que más me gustaba de ella, era su abundante cabellera negra.

No hay duda de que era extraña. Su personalidad salía de lo común, pues era muy tranquila, callada y pensativa. A menudo decía ideas extrañas que se le ocurrían de repente o contaba historias fantásticas que imaginaba. Estas cualidades no eran precisamente muy apreciadas por las niñas de la escuela, por lo que no era una niña muy popular que digamos. De hecho, la molestaban mucho. Sin embargo, Tash y yo le teníamos mucho cariño.

Recuerdo que nos gustaba irnos a las tres a sentarnos al final del "bosque" (un pequeño pedazo de tierra con árboles y hierbas medio descuidadas que había en el Yaocalli) y, protegidas por la privacidad que nos brindaba la maleza, nos poníamos a debrayar. Hablábamos de la vida, nuestros sueños y de toda clase de cosas que se nos ocurrían. Eran tiempos de pasión y ambiciones a futuro.

Me acuerdo de que ella nos decía que quería ser modelo. A mí me parecía un sueño hermoso, pero tan lejano como cualquiera de los que nos planteábamos a menudo. Hubo un par de niñas crueles que se burlaron de ella por eso. No la consideraban lo suficientemente bonita ni elegante. Una modelo tenía que ser hermosa y perfecta.









Me pregunto qué pensarían si la vieran ahora. No es perfecta, pero es una mujer con un alma bellícima, y eso se refleja en su cuerpo, su mirada, sus gestos... Es simplemente hermosa (y eso que no han visto sus fotos de pasarela...).

Me encanta su trabajo y su cabello sigue pareciéndome una hermosa cascada azabache. Pero, sobre todo, me fascina su sencillez, su pureza de sentimientos y las ganas que tiene de salir adelante y crecer. Es una de las mejores personas que conozco, y me enorgullece ser su amiga.

Gracias, Gladys.

Thursday, August 06, 2009

Reflexiones de carretera


Se llama Mario, pero Tash y yo le decíamos Marius (por romántico) o simplemente "El loco" (porque así era su apodo). Atravezó brevemente nuestras vidas y la llenó de poesía, pasión desbordada, misterio y un cierto toque de amargura. Nos hacía reír con sus ocurrencias, nos cautivaba con su voz envolvente al leer fragmentos de Les Misèrables y en ocasiones era meláncolico y francamente pesado. Todo un personaje.

El problema de Mario es que nunca pudimos conocerlo realmente. El Mario real estaba escondido detrás de una camiseta negra con la máscara del Fantasma de la Ópera y una mirada azulada y escurridiza que no terminaba de decir lo que había en sus profundidades.

Mario vivía enamorado del amor. Y, evidentemente, sufría muchas desilusiones constantes.

Recuerdo una discusión que tuvieron él y Tash cuando estábamos leyendo unos fragmentos de Romeo y Julieta. Ella decía que el supuesto amor de esta joven pareja no podría ser verdadero y profundo. Era un enamoramiento apasionado y vertiginoso, exacervado por el odio de las dos familias y la emoción de verse a escondidas. Marius, por otra parte, defendía con vehemencia que no había amor más puro y real que el de dos jóvenes apasionados e inocentes.

¿Por qué les cuento todo esto? Pues bien, hace poco recordé este episodio de mi vida y me di cuenta de que ya tengo una respuesta para esto. En aquél entonces, racionalmente apoyaba lo que decía Tash, pero por otro lado, mi espíritu se inclinaba por el fogoso discurso del Loco. Sin saberlo concientemente, pasé mucho tiempo buscando esa pasión desbordada que no me permitiera respirar y me acelerara el corazón. Creí haberla encontrado en un par de ocasiones, pero duraba muy poco y al final me dejaba vacía y exhausta.

Con el tiempo decidí hacerle caso a mi cerebro y busqué relaciones "inteligentes" y estimulantes a nivel intelectual. Fue interesante por un tiempo, pero obviamente terminé hartándome. En el fondo seguía deseando que las ilusiones de nuestro soñador amigo se hicieran realidad algún día.

Hace poco, me acordé de la discusión de Tash y Marius. Y entonces también saltaron a mi mente las palabras que un buen amigo me escribió un día en una carta: "No confundas el amor con la mera atracción física o intelectual".

El amor no es seco y frío como una ciencia exacta, pero tampoco es un fuego desbordado que lo consume todo. Creo que el amor, más que en pasión, consiste en paz. El amor nos da felicidad y tranquilidad. El torbellino de emociones que describía el buen amigo Marius es más bien, en mi opinión, una confusión bestial. El que ama verdaderamente está en paz consigo mismo y con las personas que quiere.

Creo que, después de todo, Romeo y Julieta seguían siendo un par de adolescentes.