Showing posts with label Filosofía. Show all posts
Showing posts with label Filosofía. Show all posts

Wednesday, March 05, 2014

El hombre es un ser para la [resurección]

"Los hombres podemos tener y de hecho tenemos dudas; pero más allá de las dudas y aun en las dudas mismas se abren las vías del conocimiento: conocimiento del mundo, conocimiento del hombre, conocimiento, sobre todo, de la presencia de Dios a través del hombre y del mundo." 
Ramón Xirau




Wednesday, April 21, 2010

Husmeando en las intimidades de Heidegger

"Querida Hannah:

¿Por qué es el amor tan rico, superando todas las dimensiones de las otras posibilidades humanas, y por qué supone una carga dulce para aquellos a quienes afecta? Porque nos convertimos en aquello que amamos y, no obstante, seguimos siendo nosotros mismos. Querríamos dar entonces las gracias al amado y no encontramos nada que satisfaga este deseo.

Sólo podemos dar las gracias dándonos a nosotros mismos. El amor transforma la gratitud en fidelidad a nosotros mismos y en fe incondicional en el otro. De este modo aumenta el amor continuamente su misterio más propio."

Este es un fragmento de una carta que el filósofo alemán Martin Heidegger le escribió a Hannah Arendt, alumna suya, gran filósofa también, y con quien mantuvo una relación amorosa, a pesar de que él le llevaba 17 años y que estaba casado y con hijos.

Zoon encontró un maravilloso libro con la correspondencia de estos dos en la biblioteca de la UP. Ya sabía que existía, pero en la facultad corría el rumor de que era un libro muy aburrido porque no eran cartas de amor, sino de pura filosofía (y Heidegger tiene fama -porque se la ha ganado- de ser un filósofo pesado y difícil de leer).

Sin embargo, como podrán ver, el rumor resultó falso. Efectivamente hablan de filosofía, pero filosofan sobre el amor, sobre las relaciones humanas, sobre el dolor, el arrepentimiento y muchas otras cosas interesantes y cercanas a cualquiera de nosotros. Realmente es una delicia leerlo. En especial porque se trata de la correspondencia de toda una vida, desde que eran jóvenes amantes, pasando por su separación y los horrores de la Segunda Guerra Mundial (Hannah era judía) y el reencuentro que tienen, cuando ella ya está casada con otro hombre y Heidegger le confiesa su infidelidad a su esposa (y al parecer ella lo perdona y hasta pide hablar con Hannah, lo cual ella relata sorprendida y conmovida en una de sus cartas). En su vejez se siguen escribiendo, ya como amigos y colegas, hasta que ella muere unos meses después de su última carta.

Siempre me he preguntado si alguien algún día leerá mis cartas cuando yo ya haya muerto. No creo que sean tan interesantes como la de estos dos grandes filósofos, pero ciertamente he escrito y recibido una cantidad de cartas importantes en mi vida. Y eso que a penas tengo 23 años y todavía pienso escribir muchas más... (¿o será que para ese entonces se hagan recopilaciones de blogs? jajaja).





Sunday, February 28, 2010

Terapia

Me duelen las letras. Se me atoraron en la cabeza y en el pecho sin que me diera cuenta. Cuando las sentí ya estaban haciendo presión y me molestaban. Intenté sacarlas, pero entonces se quedaron en mis dedos y se hincharon. Los tengo como globos rojos (como salen en las caricaturas cuando alguien se machuca).

Lo intenté con pluma y papel, porque dicen que así salen mejor, pero los remedios naturistas no siempre funcionan. Acabé con un montón de borradores tachoneados y los dedos manchados de tinta.

También lo he intentado con diarios, cartas, apuntes... Me alivian un poco, pero todo se queda a la mitad. Las letras no terminan de salir y me preocupa. No tanto por los dedos, sino porque se puede volver algo grave. Cuando las letras no salen con regularidad uno corre el peligro de intoxicarse de ideas o, en el peor de los casos, de dejar de producirlas.

Por eso es mejor obligarse a escribir, aunque las letras no quieran salir y los dedos molesten...

Monday, August 31, 2009

Debrayes matutinos

La filosofía me ha vuelto teóloga. La he estudiado con una curiosidad genuina en los problemas del mundo. Sin embargo, no me satisface. A ratos me cansa y hasta me aburre. Hay problemas que no me interesan mucho, y los que sí me interesan, no los puedo solucionar con la mera razón.

Para mí, la filosofía culmina con la teología. Cuando me di cuenta de que la fe supera los límites de la razón, pero sin prescindir de ella, me sentí liberada.

No espero que a los demás les pase igual que a mí. Me parece completamente legítimo apacionarse por la filosofía pura. Considero que también es válido encontrar una continuidad del intelecto en el estudio de Dios.

Antes no pensaba así. Desde chica (a los doce o trece años) me interesé por conocer a Dios. Estudié varias religiones y creencias. Hasta leí el Corán (claro, no le entendí nada), pero no lograba hacer la conciliación entre fe y razón. Para mí las creencias religiosas eran absolutamente irracionales. Buscaba a Dios todo el tiempo, pero no estaba dispuesta renunciar a mi inteligencia. Quería creer, pero mi racionalidad no me permitía profundizar en ninguna religión, o al menos eso pensaba. Siempre que buscaba, se me atravezaba la cochina fe en el camino.

Después de varios años en esta tensión, llegué a la conclusión de que toda creencia basada en la fe era igual a fanatismo. Desprecié a los creyentes por borregos o por hipócritas, pues nadie que realmente piense por sí mismo podía creer tanta irracionalidad.

Así pasa con la adolescencia: uno radicaliza todo y hace un montón de reduccionismos. Poco a poco fui creciendo y me di cuenta de que el mundo es mucho más complejo. Aprendí que no todo es negro o blanco, sino que hay una enorme gama de colores y tonalidades.

Ahora no me cuesta trabajo entender que no todo tiene que ser puramente racional. Los seres humanos no somos tan simples. No sólo somos inteligentes, también tenemos inquietudes espirituales, sentimientos y deseos de trascendencia. Y, curiosamente, todas estas facetas son compatibles.

Para ser teóloga no tengo que dejar de ser filósofa. Hablar de Dios no me hace menos racional, al contrario. Aceptarme en mi complejidad me libera, me hace sentir completa.